
La puerta no se queda donde la dejas
Baja sola, sube sola o pesa de más. El equilibrado se ha ido, y el motor lo está pagando.
Llámenos:
Es una avería silenciosa: la puerta sigue funcionando, así que se convive con ella meses. Mientras tanto el motor trabaja con una carga para la que no está hecho, y cuando falla parece que el problema fuera el motor. No lo es.
La prueba, en treinta segundos: desembrague el motor tirando del cordón rojo, suba la puerta a media altura y suéltela. Debe quedarse quieta. Si baja o sube sola, el equilibrado está perdido.


Qué significa «equilibrada»
Una puerta seccional pesa entre 80 y 200 kilos, y ese peso no lo levanta el motor. Lo compensan los muelles de torsión montados sobre el eje que cruza la pared por encima del hueco.
Los muelles tiran del eje en el sentido de apertura. El eje hace girar dos tambores, los tambores enrollan los cables, y los cables levantan la hoja. Cuando la tensión del muelle iguala el peso de la puerta, las dos fuerzas se anulan: la hoja se queda flotando donde la dejes y se sube a mano casi sin esfuerzo.
El motor, en una puerta bien equilibrada, no levanta peso: solo vence el rozamiento y mueve la hoja. Por eso puede ser pequeño.
Cómo se pierde el equilibrado
El muelle se cansa con los ciclos
Es lo normal y lo más frecuente. Un muelle no se rompe de golpe: primero pierde fuerza poco a poco. La puerta empieza a caer despacio desde media altura, luego más rápido, y un día ya cuesta subirla a mano.
El muelle nunca fue el correcto
Pasa en puertas motorizadas después de instaladas, o cuando se cambió el muelle sin calcularlo. Si es más flojo de lo que pide el peso de esa hoja, trabaja al límite desde el primer día y dura mucho menos.
Los cables están desiguales
Si un cable quedó más largo que el otro al montarlo, o uno se ha salido de su canal en el tambor, la puerta sube torcida. Se nota porque roza siempre en el mismo lateral y porque un lado llega arriba antes.
La fuerza del motor tapa el problema
Este es el error que más caro sale. Cuando la puerta empieza a pesar, es tentador subir la fuerza en el cuadro para que «vuelva a ir bien». El síntoma desaparece y el desequilibrio sigue ahí, castigando el carro de arrastre, la corona y el propio motor. Es como subir el volumen para no oír un ruido en el coche.
Qué puede comprobar usted
- ✔️ La prueba de media altura, con el motor desembragado. Es la que dice casi todo.
- ✔️ Mire el muelle sobre el eje. Si hay una separación clara entre dos espiras, está roto y no es cuestión de reglaje.
- ✔️ Compare los dos lados al cerrar. Si un lado apoya en el suelo antes que el otro, los cables están desiguales.
- ✔️ Escuche si el muelle chirría. Un muelle seco se desgasta por rozamiento entre espiras y se cansa antes de tiempo.
Tensar un muelle de torsión no es un ajuste, es una operación con riesgo. El muelle se tensa con varillas metidas en los orificios del extremo móvil, en pasos controlados, sujetando siempre una antes de sacar la otra. Si se aflojan los tornillos de fijación sin sujetarlo antes, toda la energía se libera de golpe y el extremo gira arrancando lo que tenga delante. No es una advertencia de manual: es el accidente típico de bricolaje con puertas de garaje.
Cómo se corrige
- Se comprueba el equilibrado real y se mide el muelle: diámetro de hilo, diámetro interior, longitud y sentido de arrollamiento.
- Si el muelle todavía tiene vida, se retensa con varillas hasta que la hoja se quede quieta a media altura.
- Si está agotado o mal dimensionado, se sustituye por el que corresponde a ese peso. Con dos muelles se cambian los dos: el segundo lleva los mismos ciclos.
- Se igualan los cables en los tambores para que la hoja suba a escuadra.
- Se devuelve la fuerza del motor a su valor normal. Si estaba subida para compensar el desequilibrio, dejarla así anula media reparación y desactiva de hecho la detección de obstáculo.
- Se prueba el conjunto: apertura, cierre, fotocélulas y parada por obstáculo.
El punto 5 se olvida a menudo, y es la razón por la que algunas puertas recién reparadas siguen dando tirones.
Cuánto cuesta
Desplazamiento desde 40 €, diagnóstico incluido. Si es reglaje, se resuelve en la misma visita; si hay que cambiar muelle, el precio depende del tamaño y del peso de la puerta y se cierra antes de empezar.
Merece la pena llamar mientras la puerta todavía funciona. Un reglaje a tiempo es una visita corta. Esperar a que el muelle rompa convierte el mismo aviso en muelle, cables y, muchas veces, motor.
Un vídeo de cinco segundos soltando la puerta a media altura dice más que cualquier descripción.